Cuestión de especie - Escarbando en la cultura

Recordando a la Isla de las Flores

cabezote_isla_de_las_floresA veces la tragedia, asidua compañera de los humanos, obtiene toda nuestra atención golpeándonos con fuerza desmedida. Cuando las estadísticas de su impacto son lo suficientemente grandes como para acaparar los titulares de los noticieros, la tragedia recibe la compañía temporal de la solidaridad. Marchas, movilización internacional, donaciones millonarias y verdaderas explosiones informativas en las redes sociales... pareciera que lo mejor de los seres humanos sale a relucir cuando la tragedia se hace presente con algún alias que suele ser recordado por mucho tiempo: Katrina, Armero, Sichuan y, por estos días, Haití.

Sin embargo, tan súbitamente como aparece la solidaridad en escena, así mismo termina su visita. La tragedia suele quedarse de manera silenciosa y, lo que es aún peor, existen lugares donde la tragedia se ha establecido sin que la solidaridad haya podido dar con su dirección.

Detrás de la gruesa cortina tejida con rutina y ocupaciones perdemos contacto rápidamente con la realidad del infortunio humano y en muchos casos nunca llegamos realmente a saber sobre tragedias que se cuecen a fuego lento, todos los días, alrededor del mundo.

jorge_furtado

¿Por qué no ocupan grandes titulares de prensa diariamente las 200 millones de personas que aguantan hambre en la India? ¿Por qué la comunidad internacional no es tan incisiva para reclamar con vehemencia la libertad de los secuestrados colombianos que completan hasta dos décadas pudriéndose en la selva? Hay tragedias que simplemente toleramos, que no son nuestro asunto, que a pocos realmente importan.

Sin embargo, hay quienes encienden luces para disipar las tinieblas de la injusticia, haciendo uso de la creatividad y hasta de cierta medida de humor para compensar así la carencia de los grandes aparatos mediáticos. Uno de esos pocos, nos dio una extraordinaria lección con un trabajo audiovisual sorprendente. Jorge Furtado es un realizador brasilero quien a partir de una estrategia genial nos dio en la cabeza con un documental de apenas 13 minutos llamado "La Isla de las flores", ampliamente laureado y el cual sigue sorprendiendo a muchos con la contundencia de su declaración final, pese a que se produjo en 1989.

Eso habla bien de la vigencia de su trabajo como realizador pero también habla muy mal de nuestro mundo, porque en materia de dignidad humana, 20 años después seguimos igual. 

No sé que pasó con la gente de la Isla de las Flores. He buscado en la red pero no encuentro nada sobre la situación actual de esas personas. Quizás el documental sirvió como iniciador de alguna acción significativa para restaurar su dignidad; quizás la solidaridad de nuevo pasó de largo. Lo cierto es que exista o no la Isla de las flores, hoy pululan muchas otras islas, habitadas por seres humanos que no están aislados por el agua sino por la indiferencia.

¿Qué hacer? Es cierto que la magnitud de las necesidades de otros abruma y nos hace sentir impotencia pero no puede ser esto excusa para la pasividad y la indiferencia. Si cada uno de quienes podemos hacer la diferencia (y somos muchos) se compromete al menos con una persona, la tragedia silenciosa se quedaría sin trabajo. Mientras pensamos al respecto, los invito a ver "La Isla de las Flores" haciendo clic en este enlace.

 

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