Cuando las cosas son divertidas ... no son cotidianas
| Cuestión de especie - Desarrollo humano |
¿Qué pasaría si teorías como esta se pusieran en práctica?
Probablemente la gente sonreiría más, habría menos conflictos y todos tendríamos más amor por lo que hacemos.
La naturaleza humana está dotada de Energía Creativa, somos portadores de una creatividad que está dormida y entonces vivimos encerrados en rutinas que nos llevan día tras día como en un sueño. Muchas veces el cansancio no es físico, sino es generado por la apatía, por el aburrimiento de "siempre lo mismo".
¿Qué pasaría si desde ahora mismo empezamos a hacer las cosas de forma divertida?
¿Cómo nos sentiríamos si desplegamos una sonrisa a la primera persona que se cruce en nuestro camino, aunque no la conozcamos? ¿Y si le saludamos así porque sí?
¿Cómo sería la vida si cada día se viviera como el primero y el último? Enfocándonos en vivir por el gusto de vivir.
Despertemos la pasión de la creatividad en lo más cotidiano de nuestras vidas.
¡Porque todos somos energía creativa!
Peregrina.
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| Cuestión de especie - Desarrollo humano |
“La vida es un juego, todo es de azúcar”
Así describe Jostein Gaarder a la vida, todo es de azúcar, todo es digno de probar y degustar de forma agradable, no dice a veces es de azúcar, o algunas cosas son como azúcar, no. Todo es de azúcar. Por buenas o malas que parezca ante nuestros ojos, cada una de las experiencias que la vida nos presenta tienen un fin definido, preestablecido, perfectamente diseñado para que el devenir pueda existir. Cada una de las cosas que nos rodean, por lo tanto, tienen un motivo de estar, fueron puestas ahí para que las usemos como referencia, para que sean nuestra ancla o bien el viento que impulse nuestras alas para elevarnos hacia donde podamos explorar algo más, para seguir creciendo.
El ser humano fue dotado de cinco sentidos, conocidos por todos, utilizados de manera consciente o inconsciente por todos y cada uno de los seres humanos que habitan este planeta hecho precisamente para ser gozado, conocido, explorado a través de los sentidos. El ser humano evolucionó precisamente porque exploró y utilizó cada uno de sus sentidos de tal manera que se formó una red para poder moverse en el mundo que se le iba abriendo por delante, creando así mapas que le permitieran actuar en consecuencia, fijando puntos de referencia para experiencias posteriores. La ciencia, la tecnología, aún lo más avanzado que se nos venga a la mente en este momento, ha sido creado, descubierto o desarrollado, a través de algún sentido.
En su libro “Mujeres de Ojos Grandes” Ángeles Mastretta en un párrafo que no puedo recordar del todo, describe a una mujer que con deliciosa cadencia se mueve entre los pasillos de un mercado, camina delicadamente tratando de sentir el suelo que pisa, su cuerpo se mueve erguido entre la gente y sus ojos miran atrapando los colores y formas que su nariz percibe. Toma la fruta con delicadeza y mete en la canasta sólo aquella que su nariz ha identificado como perfecta. ¿Cuántas veces nos hemos regalado una experiencia así? En el apresurado mundo en que vivimos, los vegetales que compramos vienen ya preparados y enlatados, congelados dentro de prácticas bolsas de plástico que se cierran fácilmente o bien acomodados en los estantes del supermercado con un espejo que los refleja mientras puntualmente reciben un baño de agua fría que los mantiene “frescos” pero sin olor porque fueron cosechados prematuramente sin permitir que el sol pusiera en ellos el delicioso aroma de la madurez.
El Papa y yo somos uno
| A Ciencia cierta - Ciencia y pseudociencia |

Un día en una reunión a la que asistía Bertrand
Russell, él afirmó: “Usando argumentaciones falsas es posible demostrar
cualquier cosa”. Uno de los asistentes replicó: ¿Cualquier cosa? Tal vez sea
posible demostrar muchas cosas con argumentos falsos, pero no cualquier cosa.
Russell reafirmó: ¡Cualquier cosa! Si es así señor Russell, demuéstrenos que
usted y el Papa son la misma persona. Entonces Russell haciendo uso de algunas
reglas elementales de la aritmética escribió en una pizarra el siguiente argumento:












